Lluís Colom se incorporó como contable voluntario de Acció Solidària Contra l’Atur hace más de 20 años. Ahora acaba de celebrar su nonagésimo aniversario y sigue colaborando en el área de contabilidad de la fundación.

Lluis, ¿porqué se animó a ser voluntario en una fundación como esta?
Entré por varios motivos, pero destacaría el hecho de que me encontré jubilado con buena salud, energía y ganas de ser útil en una sociedad donde hay muchos problemas por resolver y mucha gente que sufre y necesita ayuda. Impulsado también por mis convicciones cristianas, a Acció Solidària Contra l’Atur creí que encajaba muy bien para mi preparación académica y profesional. Había sido profesor mercantil.

¿Qué le aporta ser voluntario?
En primer lugar, satisfacer mi necesidad de ser útil y solidario participando en la resolución de problemas y necesidades. Después, la amistad con todo el equipo de colaboradores y trabajadores de ASCA me ha permitido sentirme orgulloso de pertenecer a una comunidad donde las donaciones económicas de personas generosas se destinan totalmente a los objetivos de la fundación: reducir el paro con trabajo digno.

¿Qué le diría a alguien que estuviera pensando en hacerse voluntario? ¿Lo animaría?
¡Por supuesto! Le explicaría todo lo que hemos hecho y hacemos y que se trata de una fundación seria y muy preparada profesionalmente para la tarea que tiene encomendada.También le haría ver que el paro está lejos de reducirse y que la pobreza, por razones de trabajo indigno, aumenta significativamente. Hay que contribuir a remediarlo.

¿Cómo le gustaría que evolucionara ASCA?
Creo que estamos bien enfocados y que, en todo caso, nuestra evolución debería ir en paralelo a las circunstancias económicas y sociales. Sin embargo, deberíamos vigilar para no dejarnos absorber por la tecnología y la organización en nuestro trabajo, para no perder de vista el objetivo más importante: la atención a las personas que sufren y tienen problemas debido a la precariedad laboral.