Durante estos últimos años ha habido polémicas a la UE sobre las políticas anti-crisis que han incrementado mucho las desigualdades sociales; también hemos tenido en España debates sobre la reforma laboral y los recortes; y ahora, en Cataluña vemos una inesperada e importante confrontación alrededor del IRPF. Por eso resulta interesando explicar los datos y las conclusiones de un reciente estudio del IVIE de Valencia sobre los efectos de la crisis en la distribución de la renta de las familias.

La conclusión del estudio, no por esperada menos preocupante, es que el nivel de vida medio de los hogares españoles se ha reducido más de un 20% entre 2007 y 2013, habiendo retrocedido a niveles de hace 20 años; y que la distribución de la renta ha empeorado tanto, que los índices actuales de desigualdad representan máximos históricos desde que hay datos disponibles. Esto quiere decir que en conjunto somos más pobres, y sobre todo, que somos mucho más desiguales. Cogiendo datos del estudio, se puede decir que la clase “alta” sigue siendo el 9% de la población; la “media” ha bajado del 59% al 52%; y la “baja” ha aumentado del 31% al 38%. Casi unos tres millones de personas han dejado una situación que se consideraba relativamente confortable y con perspectivas de futuro, y han caído a otra en la que se acercan peligrosamente a la pobreza.

Analizo un poco las causas de esta evolución, los puntos oscuros y las claridades. Pero, para hacerlo, hay que aclarar primero cuatro conceptos:

  1. Renta de Mercado. La que las personas reciben a cambio del su trabajo, o como rendimientos de su capital.
  2. Renta Sucia. El anterior más los ingresos que venden de las transferencias sociales (pensiones, subsidios de paro, y otros). Estos sueño los Ingresos Totales.
  3. Renta Disponible. La que queda después de pagar los impuestos directos, fundamentalmente IRPF y Patrimonio.
  4. Renta Ajustada. El resultado de sumar la renta en especies, es decir la utilización de los servicios públicos gratuitos o subvencionados, sobre todo la sanidad y la educación públicas.

 La Sucia es superior a la de Mercado; la Disponible es menor que la Sucia, y la Ajustada vuelve a ser más grande que la Disponible, aunque no toquen el dinero. ¿Qué ha ido pasando estos años en todo estos proceso?

  1. Rentas de mercado. Me centro en las del trabajo, puesto que sumando salarios e ingresos de autónomos representan muy bien un 80% del total, y tienen los mismos problemas. La crisis ha disminuido la demanda de trabajo, y ha creado mucho paro, sobre todo en actividades de baja calificación y de bajo sueldo. Además, ha estirado los salarios a la baja, por la reducción del consumo, y por la última reforma laboral. La recuperación de ocupación de los últimos años se ha hecho en gran parte a través de contratos temporales y/o a tiempo parcial; también una parte en forma de trabajos autónomos. La temporalidad y el trabajo parcial hacen que el aumento de personas “ocupadas” sea muy menor que el aumento de “horas totales trabajadas”. En el caso los autónomos pasa algo similar. Por lo tanto es fácil entender que no ha aumentado la intensidad global de trabajo, ha bajado su retribución, y ha aumentado la desigualdad, puesto que se ha producido una reducción drástica de rentas, que ha afectado sobre todo a los estratos de rentas más bajas. ¿Qué mecanismos públicos han actuado para mitigar esta peligrosa y desigual disminución de rentas?
  2. Renta sucia. Las transferencias monetarias de la S.S., especialmente las pensiones (que se han mantenido, en base de utilizar la “hucha” de la S.S.), y los subsidios de paro (que han aumentado , al aumentar los parados) han servido de almohada a la reducción de ingresos, y han tenido un buen efecto redistributivo. Las pensiones han sido lo principal elemento que ha evitado que las desigualdades no fueran todavía mayores. Sin las pensiones, la desigualdad en la renta sucia de los hogares hubiera crecido todavía un 21% más, y sin el subsidio de paro, otro 9%. Si repartimos medallas en el conjunto de medidas públicas, las pensiones han representado el 45% de todo el efecto redistributivo; y los subsidios un 16%.
  3. Renta disponible. Después de pagar impuestos, se podía esperar que se mejorara la distribución de la renta respecto de la sucia. El efecto ha sido muy moderado. Una vez más aparece la poca progresividad de nuestro sistema fiscal. El estudio sólo atribuye a los impuestos directos un 8% de contribución a la redistribución. Si, además de IRPF y Patrimonio, pensamos en otros impuestos (IVA y Sucesiones…) podríamos pensar que el sistema actual puede llegar a ser regresivo. Y ya no hace falta ni pensar, si valoráramos el efecto del fraude fiscal…
  4. Renta Ajustada. Valorar en términos de “renta” los servicios públicos es complejo, pero hay bastante experiencia para hacerlo. Estos dos servicios han contribuido, la sanidad en un 19%, y la educación en un 12%, a hacer menos dramática la reducción de ingresos y la desigualdad. Dos observaciones:
  • Los recortes en uno y otro servicio han ido degradando sucesivamente estos efectos.
  • No queda nada claro que la gratuidad parcial de los estudios universitarios contribuya a disminuir las desigualdades; podría ser mejor un adecuado sistema de becas.
  1. Perspectivas difíciles. Hemos ido atrás en riqueza y no hemos podido compensar el gran aumento de las desigualdades. Cuatro perspectivas:
  • Hacen falta políticas para que el mercado de trabajo genere más rentas, basando la competitividad en factores diferentes de los salarios, y reduciendo la actual polarización salarial.
  • Las pensiones han sido un grande equilibrador, pero sus reservas se están agotando y la demografía anuncia que no podrán seguir haciendo este papel.
  • Sanidad y educación públicas han tenido también un buen papel amortiguador, pero las políticas de recortes implantados, lo están reduciendo continuamente.
  • Finalmente, está claro que el sistema fiscal es nuestro punto más débil, puesto que recauda una parte insuficiente de la renta generada, y no es bastante progresivo.

Necesitamos mejorarlo. ¡Bienvenida sea la polémica actual!

Joan Majó, ingeniero y ex ministro