Hace unos días, alguien escribió sobre la publicidad y los anuncios, sobre todo en el universo de la radio, la prensa y la televisión. Es decir los medios tradicionales.

Seguramente se quedó muy corto, puesto que estamos en una época muy diferente por el fenómeno INTERNET. Hoy podemos hablar de la publicidad infiltrada en este nuevo medio tan potente y universal que vive entre nosotros desde hace muchos años.

Recibir publicidad desde la radio, de la prensa escrita y de la televisión, forma parte de un mundo donde puede ser más fácil escaparse. No leyendo prensa, no escuchando la radio y no viendo la televisión. Puede parecer difícil, pero no imposible. Si analizamos las nuevas generaciones, las que marcan más el futuro de la historia de nuestra civilización, podemos constatar que cada vez más se está prescindiendo de estos medios tradicionales. Pero inversamente, la Internet se hace cada día más imprescindible y más atractivo. Podemos decir que ha venido para quedarse y hacerse grande entre nosotros.

¿Cómo es que este mundo crece tanto y se convierte en una poderosa fuente de negocio? Nada más y nada menos porque la publicidad es la grande financiadora de este complicado montaje de redes, googles, chats, youtubes, etc.

La publicidad es la herramienta que tienen las empresas, los gobiernos, las instituciones, para ser competitivos. Es decir, por la lucha de ser más que los otros, de vender más, de llegar más al consumidor, en el pueblo. Y esta herramienta se ha ido convirtiendo en una de las ciencias más potentes y desarrolladas, teniendo en cuenta su capacidad para hacer renacer los negocios.

article-publicitatSeguramente que en sus inicios, la publicidad tenía sólo por objeto informar sobre las características de un producto, de un servicio, de unos establecimientos comerciales. Pero ahora la publicidad ha evolucionado exponencialmente y se ha convertido en una materia dedicada a penetrar en sus receptores, sin que ellos lo sepan. Desde una disciplina psicológica, hoy se llega a situar en el terreno de la neurología, es decir, conocer en qué parte del cerebro, los mensajes publicitarios serán más eficaces.

Vemos pues como la publicidad no solamente plana sobre nosotros, sino que nos penetra. Y volviendo a la Internet, esta nueva tecnología ha abierto las puertas a un tipo de actuación muy sibil·lina, sobre todo porque una de las ventajas es poder conocer, analizar, clasificar, y segmentar a todos los internautas. Donde viven, como son, cuáles son sus sabroso, cuál es su capacidad económica, etc.

Es evidente que con estas informaciones, las dinámicas publicitarias pueden actuar muy directamente sobre los potenciales clientes inteligentemente haciendo muy rentables las inversiones de comunicación. Y la envergadura de esta actividad es tal que puede financiar y crear grandes beneficios a las diferentes empresas que actúan y dominan el mundo de la Internet. Es evidente que los internautas podemos acceder a unos medios potentes de forma gratuita, pero sin ser demasiado conscientes, estamos facilitando el negocio, con nuestra simple presencia en los diferentes medios virtuales.

Este fenómeno de ataque publicitario, al alcance no de cualquier empresa, puede llegar a ser incluso diabólico, puesto que cada vez más se van encontrando nuevas técnicas para profundizar sobre la naturaleza humana y conseguir las mejores informaciones sobre la forma de sacar más provecho de la publicidad.

Y no nos engañamos, estos mecanismos forman parte de un sistema capitalista donde los negocios se menean dentro de unas selvas muy agresivas y que hay que conquistar consumidores que producirán los beneficios perseguidos de la manera que sea.

Seguramente no es fácil emitir un juicio ético. Pero el que podemos decir es que el campo abonado a estos fenómenos es la propia población poco reflexiva, muy superficial y pasiva, que aspira a poseer, comprar, estrenar, lucir, fomentar la propia vanidad, muy lejos todo ello de una vida que tiene que ser sostenible, consciente y humana.

Miquel Verdaguer