«Llover sobre mojado», por Joan Majó

«Llover sobre mojado» se trata de la típica expresión catalana muy poco apropiada por los momentos que estamos viviendo, con fuegos, carencia de agua, y sequías. Ya nos gustaría que nuestros campos y nuestros bosques recibieran lluvias y que, aunque ya estuvieran mojados, recibieran más para poder hacer reserva para los meses próximos, que seguro que la necesitaremos… Pero, a pesar del título, este artículo no hace referencia a la situación meteorológica, sino a otro problema que nos rodea, tanto o más importante, de carácter económico y social. Ya sabéis que la expresión se utiliza, de forma simbólica, para describir problemas difíciles o complejos, que queremos resolver y cuando aplicamos medidas o correcciones que en vez de mejorarlas, todavía las empeoran. Creo que esto es lo que está pasando estos últimos años en muchos lugares de Europa, pero muy concretamente en España, con el tema de la desigualdad de rentas y de la desigualdad de oportunidades entre personas.

  1. Algunas realidades concretas. De lo mucho que se ha escrito al respecto, recojo algunas pocas ideas que retratan aspectos de la situación. Hay que saber que durante los últimos 8 años, España ha sido el quinto país más desigual de los 27 de la UE, y que desde la crisis del 2008 la evolución de las rentas más bajas ha sido negativa, mientras que la de las rentas más altas ha sido positiva. También es importante saber que los efectos económicos negativos de la Covid-19 sobre la desigualdad y la pobreza han sido en España superiores a los de la gran mayoría de los países de la UE y que tenemos una de las tasas de desocupación más altas de toda la UE, y sobre todo en el caso de las personas jóvenes, que ha llegado a acercarse al 25%.
    En relación con las oportunidades personales. A pesar de las grandes mejoras generales en las últimas décadas en el campo de la educación, no se ha conseguido eliminar el hecho que casi la mitad de los chicos y chicas, hijos de padres con bajo nivel educativo, sigan sin poder superar este bajo nivel. España es uno de los estados líderes en la UE en el abandono escolar prematuro, que comporta unas importantes dificultades en el mundo del trabajo. Y parece muy claro que los confinamientos provocados por la pandemia han intensificado las desigualdades educativas.
    Podría llenar páginas y páginas sobre estos tipos de constataciones, cosa que ha hecho con mucho acierto una publicación reciente del Observatorio Social de la Fundación La Caixa. Pero quiero volver al tema de la lluvia.
  2. Distribución y redistribución. Sabemos, y aceptamos, que en una sociedad libre, tanto en los aspectos económicos como sociales, existirá siempre cierto nivel de desigualdad, tanto de rentas como de oportunidades. Lo aceptamos porque también sabemos que uno de los objetivos más importantes de la acción política tiene que ser el de vigilar para que estas no sean demasiado importantes y que haya elementos correctores para conseguirlo. Con relación a las rentas, el sistema fiscal es la herramienta fundamental; y en el caso de las oportunidades en la vida una de las herramientas principales es el sistema educativo. Digo más claro: el sistema fiscal tiene dos finalidades: dar a los gobiernos recursos para financiar los servicios del estado del bienestar, y a la vez redistribuir el reparto de rentas que genera el mercado libre, a pesar de que ya haya sido previamente regulado para evitar excesos y explotaciones. Y la actividad del sistema educativo (uno de los servicios del estado del bienestar) tiene que garantizar a todas las personas una formación adecuada, que les permita progresar independientemente del nivel cultural y económico de sus padres.
  3. Una segunda lluvia. Si examinamos en detalle lo que está pasando en España los últimos años lo podríamos explicar cómo la caída de segundas lluvias. Tanto el sistema fiscal con las rentas, como el sistema educativo con las oportunidades no están cumpliendo adecuadamente las razones que se les han encomendado, y que nos permiten no rechazar nuestro sistema social, siempre que funcionen bien estas herramientas correctoras. Digo esto porque si comparamos el índice de desigualdad (Gini) de rentas que se generan en el mercado, con el índice de desigualdad una vez pagados los impuestos, en muchos casos incomprensiblemente este segundo supera el primero: es decir la fiscalidad ha actuado como una nueva lluvia sobre un terreno ya mojado por la desigualdad. No era así durante unas cuántas décadas de la segunda parte del siglo pasado, pero a partir de la irrupción del neocapitalismo la herramienta fiscal estropeó todavía más el sistema.
    En el caso de las oportunidades en la vida que pueden depender mucho de la formación de la persona, nos encontramos en una situación parecida, puesto que las consecuencias de la existencia de escuelas segregadas, la insuficiente atención en el periodo de 0 a 3 años, o el crecimiento del abandono prematuro, han aumentado las dificultades y han hecho mucho más difíciles los objetivos de inclusión personal. Podríamos también decir que la escuela, en algunos casos, no tan solo no mejora la situación sino que lo está estropeando todavía más. Repensamos las lluvias, y mejoramos urgentemente las herramientas.

 

Joan Majó, ingeniero y exministro
Agosto de 2022

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