Aprovechamos los tres vientos que soplan

Hace un tiempo que siento alrededor nuestro una serie de corrientes de aire que soplan desde Bruselas, desde Madrid, y también desde muy cerca.

 

Su fuerza va creciendo, y es interesante ver que la dirección es bastante coincidente. Evidentemente, estoy hablando de vientos de carácter social y político qué confluencia podría llevarnos a una situación más tranquila, resolviendo el problema sanitario, recuperando y mejorando la situación económica, y pacificando el ambiente político. Hay que aprovecharlo, y por eso detallo un poco cada uno de los tres.

  1. Unión Europea: una nueva etapa. Se han vivido algunos hechos recientes que me parecen muy importantes: Mutualización de deuda comunitario, Brexit, políticas de solidaridad interna entre norte y sur, nueva orientación de la Comisión, y reavivamiento de exigencias a los Estados miembros en defensa de los derechos humanos. No hay que exagerar, pero todo esto puede contribuir a completar la unión monetaria y fiscal y dar al conjunto de la UE un carácter supraestatal, lo que sería muy decisiva por el papel de Europa en la gobernación mundial de los próximos años, años en los que el peso de los estados pequeños será cada vez más débil. En particular, me parece que esto es muy bueno para todos los países del sur de Europa, y que concretamente representa para España la oportunidad de aumentar su peso político y económico en el conjunto, pero que también supondrá la necesidad de aceptar una mejora de la calidad democrática de su sistema institucional, qué imagen ha quedado algo comprometida los últimos tiempos.
  2. España: reconstruir la economía y completar la transición democrática. Me parece claro que este último gobierno, con más o menos dificultades y con aciertos y algunos errores, está impulsando unas medidas económicas, no sólo de recuperación sino también de transformación, con objetivos de sostenibilidad ecológica y de transición digital. Esta acción viene en gran parte exigida al tiempo ayudada por unos fondos europeos de unas dimensiones que no habíamos conocido nunca. La coincidencia en las orientaciones de las prioridades europeas y de las políticas españolas, que no es casual, supone la oportunidad de poner en marcha programas públicos y privados de gran tamaño y de efectos a largo plazo. Podría ser algo similar a lo que, a mitad del siglo pasado, significó el “Plan de reconversión“. Nos interesa apoyar, ya que nos puede ser muy beneficiosos. También cabe resaltar gestos y declaraciones que buscan una disminución de los enfrentamientos entre gobiernos. No puedo pasar sin notar el reciente del Gobierno, insuficiente, pero importante, con relación a los presos políticos que parece indicar con hechos concretos una voluntad de optar por revisar actitudes pasadas, y volver a la negociación. Desgraciadamente no puedo olvidar, la increíble actuación del “Tribunal de Cuentas” que, aparte de incomprensible, sólo puede ser calificada de malintencionada …
  3. Cataluña: recuperar posición económica y aumentar autonomía política. Palpo todo el país un viento de desilusión debida a la importante disminución del grado de liderazgo económico catalán dentro del conjunto español. También veo la frustración por el bloqueo que estamos viviendo de nuestra voluntad de conseguir unas competencias políticas que nos permitan un grado mayor de autonomía, como esperábamos que pasara a partir de la transición a la democracia, y que no se ha producido suficiente . Estamos por ello quejosos de las actuaciones de nuestros gobiernos, tanto españoles como catalanes, de estos últimos años, y decepcionados de ver tantos enfrentamientos y tan poca gestión enfocada a resolver todas estas dificultades que afectan directamente a nuestras vidas. La política ha perdido credibilidad, y hay un fuerte viento que pide cambio.

“El futuro de nuestro país estrechamente ligado al futuro europeo, y por tanto al proceso de construcción de la UE”.

 

Tres soplos y un solo molino de viento. Para asegurar que los tres vientos empujen el molino en la misma dirección, hay que tener presentes, al menos, tres consideraciones:

  • El futuro de nuestro país estrechamente ligado al futuro europeo, y por tanto al proceso de construcción de la UE. Muchas de las aspiraciones catalanas pueden encontrar un buen apoyo en Bruselas porque, aunque modestamente, Cataluña es considerada un valor muy positivo. Pero todo esto cambiaría si actuaciones unilaterales radicales o rupturistas transformaran Cataluña más en un problema que en un valor, o nos quedáramos fuera de la construcción.
  • Para poder presionar y disfrutar más y mejor de los fondos económicos de la UE, España tendrá que hacer algunas mejoras en la calidad democrática de su sistema institucional. Cataluña puede aprovechar esta situación para ir acercando la actual situación autonómica a un reconocimiento de la plurinacionalidad del estado y en una deriva hacia estructuras de carácter federal o confederal.
  • Y en tercer lugar, es urgente reaccionar al corriente de desprestigio y cansancio que manifiesta nuestra sociedad ante el abuso de enfrentamientos y demagogias utópicas de carácter ideológico. Hay que aprovechar la posibilidad abierta de un regreso a la negociación y cooperación entre partidos y entre gobiernos, para construir un futuro mejor. O todos soplamos en la misma dirección, o el molino estropeará aún más, y todos saldremos perjudicados.

 

Joan Majó, ingeniero y exministro.
Julio 2021