¿Cómo es que la Navidad tiene tanta fuerza que consigue remover tanta gente, tantas empresas, tantas tiendas, tantos negocios, e incluso llegan a hacer flotar tantos sentimientos?

Postales, pesebre, los pastores, tió, felicitaciones en la red (que fácil es, presionar un clic y multitud de felicitaciones, con deseos prefabricados, postales, ideas, vuelan hacia una lista poco personal), lotes de empresa, músicas, anuncios, la joya de los niños, la Misa del Gallo y del Pollet, las loterías, regalos, regalos, … la caridad hacia los pobres, cuando los vemos (¿Están siempre?).

Estamos en el solsticio de invierno y los cristianos lo han convertido en Navidad, eclipsando la fiesta humana y laica. No hay un origen religioso, sino que los hombres y mujeres de hace muchos siglos ya lo celebraban (seguramente muy diferente).

Todo ello, cada año la historia se va repitiendo: ya llega Navidad una vez más, y se enganchan los Nochevieja y los Reyes que consiguen puentes y vacaciones. Después de fiestas …

Por una rendija de esta visión sombría, se puede ver que Navidad y las fiestas quizá aportan algunos aspectos luminosos: la familia se reúne, los niños se convierten en centro de las alegrías más o menos sinceres- todo el mundo diciendo, » Feliz Navidad «y se insiste a menudo sin éxito en los propósitos del nuevo año.

Pero no podemos dejar de lado, que estas luminosidades pueden contribuir a hundir algunas depresiones, a hacer más evidente las soledades, el no tener techo ni familia, ni amigos.

Yo me pregunto ¿qué pasaría si de repente estas fiestas de Navidad las borraran de los calendarios?.¿ Lo resistiría la humanidad occidental?

Y ya desde la óptica de los cristianos, con el Nacimiento, los Reyes, los pastores, la historia sagrada, y el Jesucristo del Evangelio, si viniera, ¿se sentiría bien? Cómo viven los pobres, los enfermos, los discriminados, los refugiados, los presos, los que viven solos, aquellos que a menudo olvidamos, pero seguro que Jesucristo les iría a ver los primeros que nadie. Para Navidad y siempre.

Miquel Verdaguer
Miembro del Patronato de la Fundación