Dicho en palabras claras y sencillas. El trabajador depende del amo.

El Estatuto del trabajador, ley suprema desde la que se regulan todas las relaciones del trabajador con su dueño, sea una sola persona o empresa, dice en su artículo 1:

La presente Ley será de aplicación a los trabajadores que voluntariamente presten sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada «empleador» o empresario.

Es bien evidente que lo que se define claramente es que hay uno que manda y el otro obedece. Eso sí, «voluntariamente», es decir que si no quieres trabajar eres bien libre (!?).

Aunque se pretende proteger al trabajador con normas, sindicatos, convenios colectivos, etc. todo ello intenta disfrazar una relación en la que hay un de débil y otro de fuerte. Por lo tanto, es indiscutible que se establece una dependencia del trabajador con su dueño. Hablar de voluntariedad, no deja de ser una cierta burla, como si querer trabajar fuera un capricho. Hay que reconocer que este es uno de los fundamentos de nuestro sistema capitalista que pasa por encima de todo.

No hablamos de los autónomos que son un tipo de trabajadores que en muchos casos no tienen más remedio que «plantarse por su cuenta», aunque a menudo acaban dependiendo también de las empresas que les dan trabajo. Y de protección aún tienen menos.

¿Quién puede vencer al dueño sin peligro de perder el bien más preciado?¿ Qué independencia tiene el trabajador? Ninguna. El trabajador depende en consecuencia de su amo y nunca podemos soñar que al revés.

En el panorama de la actividad económica, sólo una fórmula puede superar esta situación de inferioridad del trabajador: las cooperativas donde, en principio, los que trabajan vienen a depender de ellos mismos. Desgraciadamente hasta ahora, esta forma de establecerse en la actividad económica no es demasiado potente, ni goza de muchas posibilidades. Lo podría ser más y conseguir un espacio importante en el mundo productivo? Hay suficiente cultura cooperativa?

Esta posición sobre las posibilidades de la forma cooperativa, fue expresada por varios participantes en la Celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente -no cualquier trabajo, sino un trabajo decente- celebrada el pasado día uno de marzo en la escuela de los Jesuitas de Clot de Barcelona. Lo celebramos.

Miquel Verdaguer
05/03/2018