Entre el Junio y en Julio de 2013 escribí una serie de 5 cortos artículos de opinión sobre las perspectivas de recuperación de la crisis financiera. Incorporaba orientaciones y deliberaciones de comisiones de la UE y del CAREC en algunas de las cuales había participado. Ahora, a sugerencia y en agradecimiento a la gente de VIA Empresa, que hace 7 años inició su trabajo, las he releído y he escogido 9 ideas útiles en aquellos momentos, con la intención de poder revisar qué hay que mantener o intensificar, cuáles han quedado obsoletas y qué otras habría que inventar. Cada una pediría un artículo largo, pero me limito a hacer un enunciado de las ideas y en añadir un comentario conciso.

  1. «Ahora es el momento de tomar medidas para volver pronto al crecimiento del PIB«. ¿Es seguro que el crecimiento del PIB es todavía el objetivo que nos debe marcar la recuperación y el progreso? Seguramente el PIB es uno de los indicadores, pero lo que no es, es el único, ni quizás lo más importante. ¡Repensamos ello!
  2. «El crecimiento del futuro debe ser inteligente, sostenible e integrador». Creo que dicha así, sigue siendo válida. Pero hay que definir mucho más el significado actual de cada una de las tres palabras, que quizá no sigue siendo el mismo.
  3. «El crecimiento inteligente significa dejar de basar nuestra competitividad en los costes y centrarla en la calidad y la innovación». Las prioridades que deben pasar delante, tanto de las actuaciones públicas como privadas, deben orientarse hacia la eficiencia, la productividad, los altos niveles de formación, y la inversión en R + D + I. El objetivo europeo del 3% de PIB, que hace unos años ayudé a establecer, y que todavía no se ha conseguido, probablemente ahora se ha quedado corto.
  4. «Un crecimiento sostenible supone la utilización de tecnologías verdes». Creo que ahora se necesitan medidas mucho más radicales en este aspecto: dejar de obtener energía útil a base de quemar combustibles fósiles, pero aún más disminuyendo el consumo de energía final y mejorando mucho la eficiencia de los procesos de transformación y ahorro energético.
  5. «Un crecimiento sostenible supone un buen aprovechamiento de los recursos naturales». También aquí hay una nueva radicalidad: desmaterializa el consumo sustituyendo la posesión de aparatos individuales para el acceso a servicios, tanto individuales como colectivos, y reutilizar o recuperar todo elemento material hecho con recursos naturales.
  6. «La sostenibilidad del crecimiento será imposible si no se tienen en cuenta las necesidades de las personas y las que tienen una visión global». Tengo cada vez más claro que la sostenibilidad está amenazada por motivos ecológicos pero también, tanto o más, por el aumento actual de las desigualdades sociales. Es por eso que tenemos que asegurar que las nuevas políticas de recuperación tengan en cuenta que no pueden contribuir a aumentar las desigualdades económicas y de oportunidades ni entre personas ni entre países, si no a reducirlas. Ahora tenemos, además, una amenaza sanitaria …

Hace 7 años ya contemplábamos, pero con un énfasis insuficiente, tres otros elementos que poco a poco ya los hemos ido incorporando, pero repentinamente se han convertido en fundamentales para los próximos años y por eso los introduzco:

  1. Tanto la calidad, como la eficiencia, la productividad, y la equidad, están fuertemente condicionadas por los niveles de inversión y la adecuada organización de dos sectores: la sanidad y la educación. Estos son dos sectores aún demasiado débiles en muchas sociedades europeas, y esta debilidad es un gran peligro que se ha hecho dramáticamente patente en el primer caso, y que ya lleva tiempo manifestándose en el segundo. Las políticas públicas no pueden olvidarlo en las actuaciones de reconstrucción.
  2. Debemos adaptar nuestra organización social a un cambio radical en el futuro papel del trabajo. El cambio tiene tres dimensiones: La naturaleza del trabajo y por tanto las capacidades personales necesarias; la explosión del trabajo no presencial con la diversificación de las nuevas relaciones laborales; y el papel del trabajo como elemento de inclusión social y como principal origen de renta. Las políticas de recuperación deben saber diseñar nuevas estructuras y regulaciones de la convivencia y deben poner en marcha nuevos mecanismos relacionados con el origen y el acceso a la renta por parte de los ciudadanos.
  3. No podemos olvidar que la crisis actual llega en un momento muy crítico de la construcción europea en el que desacuerdos importantes entre sus miembros provocan parálisis, y alimentan una creciente desafección en una parte de los ciudadanos, desafección que es estimulada y utilizada por populismos antieuropeos con inclinaciones autoritarias. Hay que actuar teniendo en cuenta que la etapa de recuperación post-crisis debe significar un empuje a la revitalización del proyecto, ya que si no llevaría a la aceleración de un proceso de decadencia y marginalización de todos los estados del continente.

Un mensaje de apoyo y de ánimo a la gente de VIA Empresa.

Joan Majó, Ingeniero y ex ministro
Miembro del Patronato de Acció Solidària Contra l’Atur