Después de siete años de crisis económica, ¿cuál puede ser el balance de cómo ha evolucionado el mundo del trabajo? La crisis no solamente ha tenido efectos nefastos sobre la ocupación situando el paro, todavía hoy, a un intolerable nivel del 20% de la población activa, sino que ha hecho que las condiciones del trabajo se hayan degradado y la participación de los salarios en el PIB español ha disminuido en 2,8 puntos.

Esta disminución de 2,8 puntos significa que anualmente las remuneraciones globales del trabajo se han reducido en 28.000 millones de euros, mientras que las rentas del capital y los beneficios empresariales han aumentado, estos últimos en 9.000 millones. Esta reducción es consecuencia del aumento del paro, pero también en la moderación o disminución de los salarios. Si miramos un poco atrás , veremos que en 1980 las remuneraciones laborales suponían el 57% del PIB, mientras ahora se sitúa en el 46,7%. Las nuevas tecnologías han hecho que haya muchos trabajos que para el empresario resulta más barato sustituir puestos de trabajo por máquinas, tendencia que seguirá en el futuro. La realidad nos hace ver como la mayor parte de las ganancias de la productividad han servido para abaratar los productos y beneficiar en el capital.

article-monLa pérdida de peso de las remuneraciones en la distribución del “pastel económico”, no es exclusivamente un problema español o catalán, afecta a todos los países más desarrollados. No podemos perder de vista que la competencia proveniente de los países emergentes es muy dura. Es difícil competir con países donde los salarios son mucho más bajos, las protecciones sociales son inexistentes o mínimas, y se ignoran los efectos sobre el medio ambiente. Muchos empresarios occidentales en vez de competir invirtiendo en formación, investigación e innovación, intentan mejorar la competitividad bajando los precios de los productos, degradando las condiciones laborales y sustituyendo trabajo por máquinas.

¿Es este el futuro que espera a una elevada parte de la población? ¿Una inmensa bolsa de paro permanente sin posibilidades de encontrar una ocupación digna? ¿Contratos laborales precarios y mal pagados?¿ Condiciones de trabajo precarias de por vida? Si este es el futuro que tenemos delante, tendremos que ir pensando cómo garantizamos un nivel de vida digna para todos los que queriendo no pueden trabajar y cómo los gobiernos ponen límites a la degradación de las condiciones laborales. Se tiene que avanzar en una distribución más justa de la renta y también del trabajo.

Francesc Raventós