Éramos muy amigos de José y Rosa. Nos conocíamos de la época de la Universidad. Nuestra amistad, con el tiempo se fue consolidando. Tuvimos hijos y crecieron juntos. Compartíamos muchos fines de semana, celebraciones y viajes. Éramos como una familia.

Poco a poco los encuentros se fueron distanciando, siempre tenían alguna excusa para no coincidir, que Rosa tenía migraña que José iba muy ocupado. En los primeros tiempos no le dábamos importancia. Las excusas sin embargo, continuaban.

aturats-2Unos meses más tarde decidimos presentarnos de imprevisto en su casa. El encuentro, fue muy distante, después de hablar de banalidades, dejaron entrever que tenían problemas muy graves, los dos estaban en paro. Nosotros perplejos les preguntamos porque no nos lo habían explicado antes; quizás podíamos ayudarles. La respuesta concisa y clara fue: ¿que no sabéis que la ropa sucia se lava en casa?

Una pareja, como muchos de nosotros «normal» no podía admitir la condición de parados, su dignidad quedaba dañada.

El paro es un problema, pero aparte de la falta de trabajo hay mucho otros daños colaterales, y la dignidad personal es sólo uno de ellos.

Pilar Mercadé