La directora del FMI Christine Lagarde, futura presidenta del BCE, ha afirmado, que la economía de los Estados Unidos está funcionando bien, pero los riesgos  a la que está sometida son tantos, que en cualquier momento puede frenar su larga etapa expansiva.

Entre las incertidumbres de la economía americana destaca el alto déficit y la elevada deuda pública que ha llegado ya al 107% del PIB, el que evidencia una situación insostenible. También preocupa  la política de Donald Trump de aumentar los aranceles y aplicar medidas proteccionistas que llevan a frenar la economía mundial. A pesar de la moderación que Trump ha mostrado en el reciente encuentro del G7 a Biarritz, no parece que haya renunciado al proteccionismo.

El informe de la Oficina Presupuestaría del Congreso de los Estados Unidos, estima que el déficit en los próximos 10 años será entre 1 y 1,2 billones de dólares anuales. Un 4,4% anual del PIB. La deuda pública, que ahora es de 22 billones de dólares, se situará en 2029 en unos 34 billones. Supondría el  130%  del PIB.

También el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos Jerome Powell  ha afirmado en el Congreso que el déficit y la deuda están entrando en una vía peligrosa.

Ante las incertidumbres económicas existentes, y la posible recesión, la Reserva Federal ha decidido disminuir ligeramente el tipo de interés y el BCE, presidido por Mario Draghi, ha anunciado que rebajará el tipo de interés,  volverá a comprar deuda y creará estímulos para impulsar la economía.

¿Cuál  es el límite del crecimiento de la deuda pública de un país? No hay una respuesta clara; pero básicamente depende de la confianza que el país genera. En la Unión Europea se ha fijado que la deuda pública de sus miembros no puede superar el 60% del PIB, aunque muchos lo superan con creces.

Esta situación crea un dilema en el Gobierno y en el Congreso americano: optar para seguir emitiendo dólares para cubrir el déficit, lo cual a medio plazo es insostenible, o hacer una revisión de las políticas y del presupuesto para reducir el déficit.

La inflación siempre ha sido una fórmula útil para reducir la deuda real, pero no se puede aplicar a gran escala, si no se quiere generar un proceso inflacionista.  Reducir el déficit supone subir los impuestos o recortar el gasto el que suele llevar tensión y conflictos.

El peso de la economía americana y del dólar en la economía mundial es tan elevado, que cualquier decisión que los Estados Unidos tome trasladará sus efectos en todo el mundo. En momentos como este es cuando se puede valorar la valía y calidad de los gobiernos y de sus líderes. Confiamos que estarán a la altura que decisiones tan delicadas exigen.

Francesc Raventós
Exdecano del Col·legi d’Economistes de Catalunya
Miembre del Patronat y del Consejo Directivo de Acció Solidària Contra l’Atur

Artículo publicado en La Vanguardia el 30/08/2019.