Raquel Gago, coordinadora de la oficina de ASCA, tiene 56 años. Trabajadora Social de carrera y con formación administrativa y empresarial, por sus manos pasan la mayoría de asuntos administrativos y de apoyo de los voluntarios. Sin ella sería más difícil conseguir los objetivos de nuestra fundación.

¿Desde cuando trabajas en ASCA?
En diciembre hará 20 años. Entré para hacer una jornada de 6 horas y poder conciliar el trabajo con la vida familiar. Ahora trabajo a jornada completa. Me contrataron como trabajadora social para hacer el seguimiento de las iniciativas financiadas que presentaban dificultades en su inicio. Ahora también velamos para que las personas forzadas a emprender, por un paro de larga duración o por una situación con dificultades, estén amparadas mediante apoyo y asesoramiento.

Seguramente en estos 20 años has podido captar muchos cambios. ¿Cuáles han sido para ti los más significativos?
Uno de los más relevantes fue cuando se decidió invertir todos los recursos para hacer préstamos para el empleo, dejando de hacer ayudas a fondo perdido. En un primer momento parecía que no ayudábamos a cubrir necesidades básicas, pero se estaba apostando por financiar, con préstamos sin intereses, proyectos de personas que mediante su trabajo resolvieran situaciones precarias. El otro cambio destacable ha sido la profesionalización y el crecimiento de la fundación. ASCA se ha hecho mayor con la ayuda de nuevos voluntarios que, con rigor y profesionalidad, estudian los proyectos que nos llegan y los acompañan para que la iniciativa sea un éxito.

¿Y los proyectos han cambiado ?, ¿y los beneficiarios?
El objetivo de los proyectos es el mismo: salir de situaciones precarias o mejorar las condiciones de trabajo. Sin embargo, destacaría que hay más proyectos que se visualizan en plataformas en línea y, tal vez por este motivo, los beneficiarios son más jóvenes. Antes nos llegaban personas con paro de larga duración y de más edad.

Y a ti, ¿qué te aporta trabajar en ASCA?
Me gusta y me gratifica trabajar para ayudar a mejorar la vida de las personas potenciando su valía personal para salir de la precariedad laboral.