Derrocando murallas invisibles

En muchos lugares el crecimiento económico no está mejorando la cohesión social sino aumentando las desigualdades, y esto lleva a nuevas conflictividades.

 

Este 2022 ha hecho doscientos años de la creación de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País«, una iniciativa civil que ha tenido mucha actividad durante estos dos siglos, acompañando los cambios en nuestra sociedad y apoyando iniciativas transformadoras. Entre otros, promovió el derribo de las murallas que impedían el crecimiento de Barcelona. La Sociedad ha querido conmemorar este cumpleaños con un ciclo de actos de reflexión y de participación que se están celebrando a lo largo de este semestre, a través de su «Tribuna Barcelona» con el tema general de «Derrocar las nuevas murallas». No entro en el contenido de todos los actos, puesto que se pueden seguir o encontrar en los webs de TB, de la SEBAP, o de La Vanguardia; pero quiero aportar unas reflexiones concretas que hace tiempos que yo me he hecho y que se me han reforzado a lo largo del ciclo.

  1. Objetivo, herramientas y obstáculos. Para conseguir el progreso de nuestras sociedades y de todos sus miembros, tenemos que saber distinguir claramente entre los tres tipos de elementos que podemos calificar con cada una de estas tres palabras, puesto que ante cada una de ellas tenemos que tener actitudes diferentes. Tenemos que ser rotundos y persistentes para acercarnos a los objetivos, inteligentes para perfeccionar y utilizar bien las herramientas, y luchadores para eliminar los obstáculos, tal como hicimos con las murallas que hace muchos años nos ahogaban… Creo que ahora, de forma muy general, podríamos resumir en una sola frase nuestro objetivo: un nivel de bienestar aceptable y sostenible para la gran mayoría de la humanidad. No hay que profundizar demasiado para ver en la misma frase unas contradicciones evidentes que se pueden resumir también en dos palabras: insostenibilidad y desigualdad. Las comento.
  2. Insostenibilidad. El mismo día que teníamos el cuarto de los debates del ciclo, titulado «El acceso al bienestar», se hizo público un nuevo informe extremadamente preocupante del panel creado por la ONU con medidas para evitar una «catástrofe climática». Yo lo resumiría diciendo que el modelo de vida y de consumo que estamos utilizando ahora unos 3 mil millones de personas es totalmente imposible de extender en una población de 7 o 8 mil sin provocar en el planeta una situación insostenible, por agotamiento de recursos, por exceso de residuos y de emisiones, y por cambios de clima. O cambiamos el modelo, o aceptamos una gran desigualdad en el ámbito planetario, o paramos el crecimiento demográfico, e incluso provocamos un decrecimiento.
  3. Desigualdad. Tanto o más importante que la insostenibilidad de tipo ecológico que acabo de describir, puede ser la de tipo social provocada por la no aceptación de las grandes desigualdades existentes actualmente. Los aumentos de movilidad de personas y de productos (fruto de la revolución industrial), y de informaciones y conocimientos (derivados de la revolución digital y la globalización), han provocado un aumento de la presa de conciencia general de estas desigualdades, y auguran problemas de conflictividad y confrontaciones relevantes, tanto en el ámbito local como global.
    Quiero resaltar que para mí, no se trata de conseguir que todas las personas seamos idénticas en un sentido matemático, porque no lo somos, sino que haya una real igualdad de derechos y de oportunidades, y que todo el mundo tenga a su alcance las herramientas necesarias para construir su futuro. Por otro lado, tenemos que asegurar que tengan capacidad para identificar y saber usar estas herramientas, y a la vez la responsabilidad, o la obligatoriedad si hace falta, de no utilizarlas para finalidades rechazables.
  4. El ciclo y mis conclusiones. Con estas ideas en la cabeza hemos organizado un ciclo de 6 encuentros y se han identificado algunas nuevas murallas invisibles que impiden conseguir los objetivos. Hemos hablado del acceso al bienestar, del acceso al conocimiento, de un nuevo modelo económico sostenible, de una nueva industrialización, de solidaridad, y de ética empresarial. Quiero concluir este artículo esquematizando algunos convencimientos personales y algunas preocupaciones.

Los convencimientos: El crecimiento del bienestar es el objetivo fundamental y hace falta no confundirlo con el crecimiento económico. El actual modelo de crecimiento no permite la sostenibilidad ecológica ni un nivel aceptable de cohesión social. No nos podamos plantear un proceso importante de decrecimiento demográfico. Tenemos que pasar urgentemente a un modelo de consumo sostenible ecológicamente. Tiene una importancia primordial el acceso de todas las personas al conocimiento y a la formación, en la primera etapa de la vida y a lo largo de toda ella. Hace falta un aumento de la responsabilidad personal y el establecimiento de una organización social y política que responda a estas exigencias.

Y las preocupaciones. No hay bastante conciencia que nos estamos acercando a un punto, a partir del que será muy difícil evitar catástrofes ecológicas importantes. En muchos lugares el crecimiento económico no está mejorando la cohesión social sino aumentando las desigualdades, y esto lleva a nuevas conflictividades. La contradicción entre los intereses locales y los retos globales hace muy difícil tener los recursos necesarios para enfrentarse a estos últimos. Se echa de menos más actuación por parte de los ciudadanos y de los gobiernos para hacer frente a estas situaciones. Y, finalmente, esta carencia es en gran parte consecuencia de la desregulación de las últimas décadas que ha permitido las grandes concentraciones de poder financiero que están pasando por encima de los poderes políticos y desfigurando los regímenes democráticos.

Hay que derrocar algunas murallas…

 

Joan Majó, ingeniero y exministro. Abril, 2022.

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