Decisiones económicas de futuro

En el ámbito catalán, y también español o europeo, estamos viviendo hace unos años unas situaciones de crisis que nos obligan a tomar decisiones políticas importantes que configurarán cómo serán nuestras sociedades dentro de unos años. La obligación va también acompañada de la disponibilidad de nuevas herramientas que nos lo facilitan. Esta necesidad se hace más clara cuando aparecen oportunidades de inversión, y muchas se concretan en la preparación de los presupuestos de los gobiernos. No es de extrañar que estos días se hable mucho y que sentimos a menudo palabras como crecimiento, decrecimiento, desigualdad, sostenibilidad, new generation, decadencia,  recuperación, transición, u otras muchas que miran siempre adelante. Alrededor de ellas se hacen propuestas, tienen lugar debates, y hace falta finalmente tomar decisiones. Querría hacer algunas reflexiones, puesto que pienso los procesos que vemos a menudo no están bastante muy orientados.

  1. Objetivos y herramientas. Aunque no siempre sea así, el objetivo fundamental de la actividad política creo que es organizar la convivencia para conseguir mayores grados de bienestar para el número más grande posible de personas. Esto quiere decir que todas aquellas actuaciones públicas que puedan ayudar a hacerlo tienen que ser consideradas herramientas buenas y valoradas por su contribución a esta finalidad; pero que no pueden ser tratadas como finalidades en sí mismas. Comento tres aspectos: El bienestar y el crecimiento, la naturaleza de las herramientas, y el papel de los ciudadanos para conseguir mejor bienestar personal, y colectivo.
  2. El bienestar y el PIB. A pesar de que el bienestar tiene mucho de subjetivo y que depende de preferencias personales, también se puede describir con indicadores objetivos, e incluso medibles, tanto de tipo material como inmaterial. La utilización de recursos naturales, el crecimiento económico, el aumento del nivel de conocimientos, la mejora de la calidad de la salud, o el acceso a servicios colectivos, son algunos de estos elementos que influyen en el grado de bienestar, y por tanto sueño buenas herramientas. Ahora hablaré de herramientas, pero quiero acabar este punto con una afirmación rotunda: el crecimiento económico es una herramienta importante de mejora del bienestar, pero no puede ser considerado como un objetivo final, puesto que puede no comportar una mejora del bienestar, sino incluso, un empeoramiento. El crecimiento económico con un crecimiento de la desigualdad puede significar una disminución del bienestar. El aumento del PIB, él sólo, no es un índice basta bueno de mejora social.
  3. Naturaleza de las herramientas. Hay dos aspectos que tenemos que tener en cuenta al decidir poner en marcha según qué actuaciones. Aunque se produzcan algunos efectos positivos, pueden también provocar efectos negativos en otros aspectos, a no ser que en paralelo se tomen decisiones que los eviten o que refuercen los positivos. Todas las actuaciones relacionadas con el aumento del acceso a los recursos naturales, pueden suponer graves situaciones de no sostenibilidad a causa de las limitaciones del planeta, a no ser que se tomen decisiones para utilizar otras herramientas como el ahorro, la eficiencia y la reutilización. El aumento de libertad que supone la movilidad personal, puede producir efectos no queridos si no va en paralelo de una transición del transporte individual hacia el colectivo. El crecimiento de un consumo superfluo en según qué partes del planeta, sin una atención a la mejora de las oportunidades por las personas otras áreas, puede significar un fuerte incremento de los enfrentamientos violentos entre unas y otras partes y generar migraciones masivas peligrosas. Ante cada nueva oportunidad, hace falta que la decisión se tome valorando adecuadamente todos sus efectos, y no situándose demasiado cómodamente en un sí o en un no rotundos, cosa que creo que está pasando a menudo los últimos años en casa nuestra. Es fácil poner ejemplos (aeropuertos, generadores eólicos, turismo, museos…).
  4. El papel de los gobiernos y de los ciudadanos. Muchas de las decisiones políticas que se tomen, para ser efectivas tendrán que ir acompañadas de cambios en los comportamientos ciudadanos. Hay dos palabras que definen el que tendrían que ser las actitudes de las personas y de las empresas: responsabilidad y solidaridad. La primera hace referencia a la necesidad de que los comportamientos de individuos y de organizaciones estén alineados con las políticas decididas, cosa que los gobiernos tienen que procurar. Hay que valorar muy bien cuando se tienen que hacer recomendaciones, cuando se tienen que establecer estímulos, y cuando hay que imponer regulaciones. Pero en todo caso es imprescindible que se haga un esfuerzo de claridad en el análisis y de transparencia en la información; por eso las explicaciones y los debates políticos tienen que ser más serios y no emocionales o puramente tácticos. La clase política tiene una gran responsabilidad en esto, y también la tendrán los medios de información, tanto tradicionales como nueces. No tengo espacio para desarrollar bastante el tema de la solidaridad; por eso acabo nuevamente con una afirmación rotunda: el olvido de la solidaridad en el tratamiento de algunos de los retos actuales llevaría, tanto en el ámbito de estado como en el ámbito global, unos nuevos aumentos de la desigualdad. Y esta perjudicaría tanto la sostenibilidad ecológica como la sostenibilidad social. Justo las dos cosas que estamos intentando evitar. seguiremos hablando.

 

Joan Majó, enginyer i exministre.
Novembre 2021

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