La palabra Paro está tan gastada que por mucha gente ya no es un tema importante o preocupante.

Las noticias desde los gobernantes han estimulado un relato que la situación económica ha mejorado y que el índice de paro ha ido bajando. Es decir que mucha gente, al parecer vuelve a trabajar.

Pero si se analiza bien la situación podemos constatar que el que sí que ha cambiado y ha enmascarado la realidad, es la nueva situación de cómo se trata a las personas que trabajan. En primer lugar, encontrar trabajo es dejarse someter al salario y a las condiciones que sea. El que cuenta es volver a trabajar. Y en general, los que no han llegado a estar en paro, los tratamientos salariales y la inseguridad han empobrecido el colectivo de los trabajadores a gran diferencia de antes de la crisis que empezó el 2008.

Desde la perspectiva de la empresa, en general, el trabajo se ha convertido como nunca en «mercancía», y se regula por las leyes del mercado de la demanda y la oferta. Es una gran oportunidad para conseguir rebajar los costes de personal de la empresa.

Los que luchan para bajar el paro como una de las lacras de la sociedad actual, tendrían que empezar a replantearse el frente de actuación hacia la precariedad laboral que poco a poco está sustituyendo al problema del paro.

El sistema económico en que nos toca vivir, sigue priorizando el beneficio propio en la justicia social.

Miquel Verdaguer