La amistad es una relación afectiva, desinteresada, entre dos o más personas. Es un sentimiento libre que se basa en la confianza, el aprecio y el respeto. Su esencia es conversar, compartir, y compenetrarse. La amistad, un bien preciado, que hay que velar y conservar.

Es cierto, que solemos hacer amistad con aquellos con los que nos sentimos más afines con la manera de pensar o de ver el mundo. La amistad, como todo sentimiento humano, tiene altibajos. Depende de la situación personal de cada uno y del entorno que nos rodea. Ahora, con las tensiones políticas existentes en Cataluña algunas amistades se han enfriado.

A lo largo del tiempo, cada uno de nosotros hemos hecho opciones personales muy diversas. Crear una familia, decidirse por una profesión, identificarse con una opción política, tener sensibilidad por los problemas sociales, o creer que cada uno se tiene que espabilar. Unos son creyentes y otros agnósticos. Unos tienen vocación de servicio, otros se interesan más por sus problemas.

¿Porque la diferencia de visiones o de opiniones tiene que comportar un distanciamiento de los amigos? ¿Qué uno desee la independencia del país y el otro no, no tiene que ser motivo para romper la amistad. ¿No son legítimas las dos visiones o aspiraciones? ¿No es una carencia de respeto, de intolerancia y de espíritu democrático?

Es cierto que hay situaciones que crean mucha tensión, y hieren los sentimientos, como por ejemplo encarcelar a miembros del gobierno de Cataluña o a líderes ciudadanos por haber impulsado la independencia. Se puede discrepar si es una medida que tiene sentido, era necesaria, o sensata; entre amigos se tiene que poder debatir de todo serenamente, y si no, es mejor aparcar la cuestión. La amistad tiene que estar por sobre, de las cuestiones o visiones en las cuales no coincidimos.

Enfriar las amistades nos empobrece, y en momentos en que hay que sentirnos fuertes y serenos para poder aportar las razones y propuestas de solución y así contribuir a encontrar salidas democráticas que permitan cooperar plegados por un futuro mejor a pesar de las diferentes visiones que puedan haber.

Francesc Raventós
Economista
Publicado en la Revista Valors