Al volver de vacaciones me he encontrado con los salvajes y trágicos atentados de Barcelona y de Cambrils. Un golpe medio recuperado del choque emocional, y con mayor serenidad, siento la necesidad de compartir algunas reflexiones.

Para empezar, manifestar la profunda tristeza con que quiero hacer llegar el pésame a todos aquellos que han perdido seres queridos y desear la pronta recuperación de los heridos. Pero no tenemos que pensar sólo en los afectados de Barcelona y de Cambrils, que realmente nos han tocado mucho cerca, sino también con los de París, Berlín, Madrid, Niza, Londres, Bruselas y de todo el mundo.

Creo que nos tenemos que felicitar por el alto nivel de humanismo, eficacia y profesionalidad que han mostrado los Mossos d’Esquadra, servicios de emergencia, centros hospitalarios y todas aquellas personas que han contribuido a aumentar la seguridad y a apoyar a los afectados. A todos ellos mostrar nuestra admiración y reconocimiento.
Felicitar en el gobierno de la Generalitat por la dirección de un gabinete de crisis eficaz y la información permanente dada a los ciudadanos, también en el Ayuntamiento de Barcelona por su papel activíssim, en el gobierno de España para facilitar la coordinación policial y evidentemente a todos los ciudadanos por su civismo y solidaridad con las víctimas y los afectados.

Pero, ¿y ahora qué? Es importante que la sociedad catalana, no sólo no haga pasos atrás evitando por ejemplo caer en la islamofobia, sino avanzar hacia una sociedad que queremos universal, abierta, tolerando, democrática, libre y justa, que da un alto valor a la paz, y la convivencia entre los diferentes pueblos y culturas. Cataluña ha sido y tiene que ser una tierra de acogida, de integración y de progreso. Sabemos que todo tiene límites, pero los tenemos que saber gestionar tanto con la cabeza como con el corazón.

Pero evidentemente no habrá basta. Se tiene que ir a las raíces del problema. La sociedad occidental y sus estados, tienen que colaborar más con la comunidad musulmana y combatir las causas que crean el germen del terrorismo, entre las cuales destacan los intereses geopolíticos, económicos y de poder, junto con las grandes desigualdades, la corrupción, la ignorancia y la intolerancia. Cómo que esto desgraciadamente parece imposible, al menos en Cataluña tendríamos que avanzar en esta dirección.

Todavía golpeado por los atentados, os deseo un buen retorno de vacaciones, recuperar “la normalidad”, mantenernos firmes y solidarios en nuestros valores, y mostrar que NO TENEMOS MIEDO.

Francesc Raventós
Exdecano del Colegio de Economistas de Cataluña