La entidad barcelonesa “Fundación Catalunya Europa (FCE) realizó, hace unos meses, un interesante estudio sobre la situación del progreso social en Cataluña, del que se pueden sacar algunas conclusiones muy útiles. Lo hizo a partir del análisis del llamado “EU Regional Social Progres Index” (EU-SPI). La participación en este trabajo me ha permitido algunas reflexiones que me gustaría compartir. Vamos por partes.

  1. Que es el SPI? Es un índice que pretende valorar el estado de bienestar o de progreso social de un territorio (estado, nación, región …) a partir de una serie de cifras estadísticas y de percepciones de la gente, que reflejan el nivel real de la convivencia, el bienestar, la salud, formación, libertades, oportunidades, etc … Es muy interesante porque no utiliza datos económicos (PIB, renta disponible, gasto social, sanitaria o educativa …), ya que no se fija tanto en los recursos utilizados como en los resultados conseguidos. No se trata de comparar si un país dedica más o menos porcentaje del PIB en educación o en sanidad, sino de ver si la población está mejor formada o está más sana. El origen del SPI es norteamericano, pero la UE lo ha adaptado a nuestras características y lo publica referido a los 28 estados miembros. Recientemente, también la ha elaborado para las 272 “regiones”. Está claro que el nivel económico condiciona mucho el progreso social (más riqueza significa normalmente mayor bienestar), pero también es claro que no hay una correlación directa, y que los aumentos de la riqueza, sobre todo a partir de un cierto nivel de “saturación”, no significan siempre aumentos de bienestar social. El bienestar dependen de otros factores, así como de un buen reparto y de una buena utilización de los recursos. Es por ello que resulta muy instructivo comparar una cosa y otra.
  2. PIB y SPI. Lo que ha querido hacer precisamente la FCE es valorar la situación relativa de Cataluña dentro de Europa comparando simultáneamente estos dos índices: recursos (PIB) y resultados (SPI). Creo que no es exagerado decir que la comparación lleva a una sorpresa importante y preocupante. Cataluña ocupa la posición 68 en términos de PIB entre las 272 regiones europeas; pero en el Índice de Progreso Social es la 163. Esta diferencia de casi 100 lugares es muy preocupante; hay que averiguar las causas. Claro que pueden ser de dos tipos: de que se pierdan recursos por algún sitio, o que estén utilizados con poca eficiencia.
  3. Los recursos públicos. El nivel de bienestar social depende del PIB, de su reparto, y de la parte del PIB que se utiliza en actuaciones para mejorar la igualdad y la equidad entre las personas. Por tanto, dos índices económicos que retratan los recursos reales son la recaudación fiscal (parte del PIB que el Estado recauda en forma de impuestos), y la renta disponible (el dinero que tienen las personas después de haber pagado impuestos y cotizaciones ). Es conocido que en España y en Cataluña tenemos una recaudación fiscal entre 6 y 8 puntos inferior a la de los países del Euro. Mientras no se aumente, en Cataluña y en España, la presión fiscal, y no se reduzca mucho el fraude fiscal, no podemos pretender tener un sistema de bienestar como otros estados europeos. Además, Cataluña tiene un déficit fiscal entre 5 y 8 punto respecto al Estado. Mientras no se reduzca a un porcentaje razonable, es un elemento que agrava el problema. No se paso de eliminar el déficit, ya que la solidaridad entre regiones está en la base de los valores europeos, pero en muchos países se considera que pasar del 5% es exagerado e incluso contraproducente.
  4. Utilización de los recursos. Pero también queda claro que esta falta de recursos por poca presión fiscal, demasiado fraude, y demasiado déficit, justifica sólo en parte este importante retraso social. Examinando detalladamente los subíndices utilizados, se ve claramente que tenemos algunas áreas con una importante ineficiencia entre la utilización de recursos y los resultados obtenidos. Sin poder entrar a fondo en un artículo, tienen un claro “color rojo” temas como: coste y confort de la vivienda, tratamiento de residuos, fracaso escolar, educación a lo largo de la vida, acceso a Internet de banda ancha, polo · lución …
  5. Elementos de carácter político. También se aprecian claramente carencias en temas de tipo no estrictamente económico: confianza en el sistema político, confianza en la justicia, transparencia, corrupción, perspectivas para los jóvenes, oportunidades de trabajo, libertad para escoger el futuro … Casualmente, una vez escrito el artículo, veo que la UE acaba de publicar el índice de “Competitividad Regional 2016” y Cataluña se sitúa en el puesto 153, habiendo bajado 11 puestos respecto del que tenía en 2013.

Por todas estas razones, es muy importante que las administraciones públicas de nuestro profundicen en estas comparaciones con otras regiones europeas, para encontrar las carencias y las ineficiencias que son causa de los retrasos. Y que, a partir de esto, reivindiquen donde sea necesario lo que hay que reivindicar, y se la vez se pongan a mejorar lo que ellas deben mejorar.

El estudio de la FCE mujer bases para la reclamación y razones para la autocrítica. Una cosa no quita la otra; pero demasiado a menudo se olvida una de las dos.

Joan Majó, ingeniero y ex ministro.

Marzo 2017