No digo con los británicos, porque los escoceses no quieren irse, pero ese es otro problema. El hecho es que la Sra. May, PM británica, está poniendo en marcha los mecanismos derivados del resultado del Referéndum, y quiere empezar una negociación.

La UE también se está preparando. En los años 90, estando yo en la Comisión, defendí que si los británicos estuvieran fuera, la construcción europea se podría hacer mejor y más rápidamente. Quizá por eso, algunos conocidos que aún están, me han pedido opinión, y he hecho algún pequeño informe. Esto me ha obligado a ponerme al día y reflexionar. Quisiera compartir, de forma muy abreviada, alguna de estas reflexiones.

  1. El Brexit. Creo que Cameron cometió un gran error. Por razones de política de partido, convocó un referéndum, con la seguridad de que ganaría el “quedarse”, pero ganó el “marchar”. Él se retiró, y el Reino Unido tiene ahora un problema gordo, el país está muy dividido, y May lo gestiona endureciendo la postura de salida (“Hard Brexit”) y planteando unas posiciones que intentan, estando fuera, conservar muchas de las ventajas de estar dentro (acceso al mercado continental, tanto de productos industriales británicos como los servicios financieros de la City) pero sin aceptar las reglas que no se lo convienen (libertad de movimiento de personas y trabajadores, aceptación de muchas de las regulaciones comunitarias). Creo que es una posición inaceptable ya que supondría hacer un “traje a medida” para el RU, y seguramente provocaría una cola de miembros que dirían “yo también”, es decir, la desintegración de la UE.
  1. Impacto económico para la UE. La UE también tiene un problema. No hay por ahora una posición bastante definida; porque no hay consenso, y porque hay dilemas a resolver. En el tema comercial, la salida total, y por tanto el levantamiento de barreras aduaneras, perjudica mucho más al RU que en la UE. He visto cálculos que, cambiando las reglas actuales comerciales por las reglas de un “tercer país”, la UE podría perder unos 50.000 millones de euros, y el RU unos 110mM. Como el PIB de la UE es unas 5 veces mayor que el británico, en proporción al PIB, perderían 10 veces más que la UE. Esto quiere decir que en términos de comercio exterior, a corto plazo, el problema es mucho más grande para ellos, y la nueva política de Trump “América first” hace pensar que puedan encontrar en Washington grandes oportunidades compensatorias. Esta tranquilidad, nos permitiría una postura muy firme, pero no es seguro que sea la mejor.
  1. El futuro de la UE. Al margen de esto, es necesario que la UE aborde esta negociación habiéndose hecho tres preguntas. ¿Cuáles de estas cosas pueden ser más importantes para el bienestar futuro de los europeos: la dimensión económica (PIB), el peso en el mundo (G7), o la cohesión interna? ¿Cómo pueden cambiar estos temas con la presencia o no del RU? y ¿Qué cambios deben hacerse en las instituciones europeas para evitar que vuelvan a producirse estas crisis? Alrededor de estos dilemas, me gustaría hacer unas consideraciones:
    • La UE es una realidad a conservar y fortalecer. La UE es actualmente la tercera economía del mundo, después de USA y China (sin UK lo seguiría siendo); luego venden India, Japón y Rusia, Alemania y UK.
    • Las previsiones de la orden para dentro de unos 15 años son: China, USA, India, Brasil, Japón, Rusia, México, Alemania y RU. La UE sería el número 3. pero si se disgrega la UE, un hipotético G7 no tendría ni un solo país europeo …
    • La globalización ha hecho que cada vez más la competitividad de un país dependa no sólo de su realidad interna sino también de su peso en el orden mundial, es decir, la pertenencia a organizaciones o foros de tipo multilateral.
    • La cohesión interna tiene una dimensión de tipo político (una sola voz en temas políticos) y una dimensión económica (reducción de las desigualdades). La cohesión es clave tanto para el progreso económico como para el peso político.
  1. Cuatro conclusiones resumidas.
    1. Echar atrás la UE sería un gran desacierto. Pero mantenerla sin modificaciones (más democracia, más cercana a los ciudadanos, más aceptación de la diversidad, menos burocrática, más redistributiva socialmente …) sería condenarla a no ser útil.
    2. La continuidad del RU mujer más peso y mayor dimensión; pero eso es bueno siempre que no disminuya la cohesión en temas fundamentales.
    3. Si el RU pone unos términos inaceptable para permanecer en la UE, con el convencimiento de que se equivocan, no debemos ceder.
    4. Si fuera posible una situación similar a la de Noruega, sería tal vez una buena solución para todos.

Joan Majó, ingeniero y ex ministro.